¿Modelarías en 3D una “chica de 18 años extremadamente caliente” para hacer dinero?

El pasado domingo, que amanecía tranquilo y perro, nos desperezó de golpe la idea de un usuario en el grupo de Facebook “Blender” -dedicado a éste software de diseño 3D-:

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El usuario -que dejaremos en el anonimato- proponía llevar a cabo una representación en 3D de una chica joven (una teenager) hipersexualizada (“extremely hot“, literalmente) para lucrarse gracias a la explotación de esa imagen. Sin salir de mi asombro me apresuré a responder que dicha propuesta era machista y sexista pues utilizaba la imagen de una chica al límite de la mayoría de edad, totalmente cosificada y sexualizada, con el objetivo exclusivo de hacer dinero.

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¿Es posible un antídoto al neoliberalismo desde el mundo de la Arqueología?

Recogemos aquí la intervención inicial de Pablo Aparicio Resco en la Mesa Redonda “Arqueología capitalista, desarrollismo y alternativas sociales” que tuvo lugar en el MeetArch 2017, en Madrid, el pasado viernes 3 de noviembre de 2017:

Decía Martha C. Nussbaum en su libro Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades que es falsa la tesis de que el crecimiento económico –que es lo que la realidad neoliberal entiende por desarrollo- provoque per se avances en salud, educación o libertad política. Comentaba también Nuccio Ordine, en su pequeño manifiesto La utilidad de lo inútil, que es necesario desligar el estudio del utilitarismo para hacer a la humanidad “más libre, más tolerante, más humana”.

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¿Arqueocienciología o un presente de ciencia ficción?

“Los hombres de este siglo XXIX viven en medio de un espectáculo de magia continua, sin que parezcan darse cuenta de ello. Hastiados de las maravillas, permanecen indiferentes ante lo que el progreso les aporta cada día. Siendo más justos, apreciarían como se merecen los refinamientos de nuestra civilización. Si la compararan con el pasado, se darían cuenta del camino recorrido. (…)”

Así comienza “La jornada de un periodista americano en 2889“, un pequeño cuento escrito por Julio Verne en 1889 en el que todos disponen de “telefotos” y los periodistas trabajan gracias a una suerte de red de redes que permite enviar las noticias y fotorreportajes de forma instantánea (“Además de su teléfono, cada reportero tiene ante sí una serie de conmutadores que permiten establecer la comunicación con tal o cual línea telefótica. Así los abonados no sólo reciben la narración, sino también las imágenes de los acontecimientos, obtenidas mediante la fotografía intensiva.“)

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¿Hacia dónde vamos? Trabajadores culturales a la deriva en la sociedad de consumo

Llevo tiempo pensando si escribir o no esta reflexión sobre nuestro lugar en el mundo laboral como profesionales del patrimonio, la arqueología y su representación científica. Estamos en un momento líquido, en el que muchos intentamos encontrar nuestro sitio en un mundo en el que lo que hacemos es considerado, en gran parte de los casos, inútil o, como poco, accesorio.

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Anclajes espacio-temporales en reconstrucción virtual e ilustración arqueológica

A los que nos dedicamos a abrir ventanas al pasado gracias a nuestros trabajos de reconstrucción virtual y a nuestras ilustraciones científicas nos resultan fascinantes las ficciones en las que las paradojas temporales y los viajes en el tiempo son protagonistas. Terminator,  Prince of Persia -para enmarcar el argumento del Warrior Within-, las múltiples adaptaciones de La Máquina del Tiempo, Doctor Who, Perdidos o el Ministerio del Tiempo son algunas de ellas pero ninguna supera, probablemente, a Regreso al Futuro.

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El paletín como arma de futuro

La defensa a ultranza de la arqueología como una ciencia necesaria choca estrepitosamente, en los tiempos actuales y pasados, con la idea de los que creen que se trata de una disciplina-hobby, prescindible y accesoria, solo útil en tiempos de bonanza.

Esto se debe, en esencia, a la poca pericia de los que para explicar qué es la arqueología han preferido destacar a los buscatesoros frente a los científicos sociales, a los vendedores de antigüedades frente a los genios del pincel y la pluma, a los grises contadores de billetes frente a los coloridos narradores de historias.

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Palmira y el delirio en 3D

En la dramática situación política actual, la ciudad antigua de Palmira se ha convertido en el símbolo de la destrucción de nuestro pasado a manos de la barbarie, que si en otra época estaba vestida por la esvástica sobre fondo rojo, hoy se cubre con las oscuras banderolas de Daesh y con las sombras, no lo olvidemos, de una Europa insolidaria y vergonzosa, que cuece a fuego lento el auge de la ultraderecha.

La representación gráfica del patrimonio, fundamentalmente todo lo relacionado con las tecnologías de documentación y diseño 3D, está protagonizando la vanguardia estética de la lucha contra este genocidio arqueológico, enarbolando armas como la “fotogrametría involuntaria” y, sobre todo, la impresión 3D.

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El congreso Arqueológica 2.0: una oportunidad perdida

arqueologica20Una de las revistas más importantes para la Arqueología Virtual, tanto nacional como internacional, es sin duda la VAR (Virtual Archaeology Review). Coordinada por la SEAV (Sociedad Española de Arqueología Virtual), constituye uno de los pilares que han dado lugar a la Arqueología Virtual como disciplina y que han ayudado a recoger y difundir los trabajos que sobre esta temática se realizan en España y en buena parte del resto del mundo. Además, tiene una gran ventaja: todos sus números se encuentran online y en abierto, por lo que ayudan enormemente al avance de la investigación.

Esta política de Ciencia Abierta -y que, como tal, reconocemos encomiable- contrasta con el Congreso Arqueológica 2.0, que también se lleva a cabo por la SEAV y del que acaba de ser publicada, en estos días, la convocatoria previa para la inscripción de asistentes y ponentes para la próxima edición de 2016, que tendrá lugar en Valencia.

Lo que podría ser un evento de referencia, un lugar de encuentro para investigadores, profesionales y estudiantes de Arqueología Virtual, se convierte en un evento reducido y cerrado debido a sus desorbitados costes de participación (200 € para miembros de INNOVA, CIPA y ITN-DCH; 250€ para no miembros; 75€ para estudiantes; 150€ para el staff de la SEAV y de la UPV). En un momento en el que la Arqueología Virtual está experimentando un crecimiento exponencial, con cada vez más adeptos a la disciplina, más estudiantes que se interesan por ella y que llevan a cabo trabajos de Grado o Máster sobre el tema, más profesionales que incluyen sus técnicas entre otras de carácter más tradicional, más empresas y autónomos que se dedican a este trabajo, resulta paradójico que un congreso de estas características se convierta en un evento tan elitista.

Creemos que es una oportunidad perdida ya no únicamente para aquellos profesionales que no vamos a poder asistir, sino también para la propia disciplina, que se ve privada de lo que podría ser un punto importante de encuentro, debate y crecimiento.

Pese a que la organización de un congreso es algo costoso, existen otros ejemplos de este tipo de eventos (el COTARQ, las JIA, los SOPA, etc.) que se han organizado con una búsqueda importante de subvenciones y donaciones o con medios más austeros pero que han permitido a los asistentes poder implicarse sin tener que pagar cifras desorbitadas que, por fuerza, limitan la participación.

Creemos que en tiempos de crisis y ante una disciplina tan emergente como la Arqueología Virtual, se debe priorizar un tipo de encuentros y congresos más accesibles porque serán, por fuerza, aquellos que resulten más provechosos para el conjunto de profesionales y para la propia disciplina.

En fin, lamentamos que año tras año siga creciendo el precio de los congresos Arqueológica 2.0, porque de este modo cada vez se alejan más de la inmensa mayoría de (empobrecidos) arqueólogos.

El dibujo arqueológico no se destruye, se transforma (I)

Es propio del mundo arqueológico, en especial del académico, el mostrar una especial reticencia al cambio. El arqueólogo, en lo que a su trabajo respecta, es altamente conservador y romántico: nos quejamos de la imagen que nos da Indiana Jones pero nos cuesta desprendernos del sombrero Fedora de fieltro. Se presentan nuevas herramientas con las que queda demostrado que nuestro trabajo se puede realizar mejor y las rechazamos durante años, aferrándonos a la artesanía más gremial. No estaría de más preguntarse cuánto afecta esto a la profesionalización de nuestra disciplina: no me imagino a un médico rechazando las últimas herramientas de cirujano que le permiten mejorar su trabajo y encabezonándose en seguir operando a la antigua, sin anestesia, sin monitor de pulso. Los arqueólogos, en cambio, defendemos a capa y espada aquello de que todo tiempo pasado fue mejor y miramos por encima del hombro la posibilidad de mejorar nuestra metodología gracias a las nuevas tecnologías.

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