¿Modelarías en 3D una “chica de 18 años extremadamente caliente” para hacer dinero?

El pasado domingo, que amanecía tranquilo y perro, nos desperezó de golpe la idea de un usuario en el grupo de Facebook “Blender” -dedicado a éste software de diseño 3D-:

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El usuario -que dejaremos en el anonimato- proponía llevar a cabo una representación en 3D de una chica joven (una teenager) hipersexualizada (“extremely hot“, literalmente) para lucrarse gracias a la explotación de esa imagen. Sin salir de mi asombro me apresuré a responder que dicha propuesta era machista y sexista pues utilizaba la imagen de una chica al límite de la mayoría de edad, totalmente cosificada y sexualizada, con el objetivo exclusivo de hacer dinero.

Lejos de encontrar cierto rubor entre los que debatían con jocosidad dicha propuesta, se esforzaron en justificar la publicación, negando cualquier sexismo o machismo y alegando que solo discutían temas técnicos de Blender o que los modelos 3D eran Arte y que, por lo tanto, todo valía.

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Ejemplos de modelos 3D hipersexualizados que suelen compartirse en los grupos dedicados a modelado 3D.

Este ejemplo concreto es solo la punta del iceberg de una realidad que nos rodea en el día a día: el mundo de la ilustración y el diseño 3D sigue siendo un mundo dominado por una óptica masculina heterosexual, que cosifica y sexualiza a la mujer, negándole además, en muchas ocasiones, un espacio de debate, voz propia y representación real. Son numerosos los estudios que demuestran, por ejemplo, que en muchos videojuegos los personajes femeninos son minoría y, dentro de esa minoría, la inmensa mayoría están sexualizados, algo que no se repite en el caso de los personajes masculinos.

Sin embargo, esto no ocurre solo en el mundo de los videojuegos. En otros espacios en los que la industria de la ilustración y el diseño 3D también están muy presente, como puede ser el de la publicidad, la televisión o el cine, caminamos por una peligrosa senda en la que se está profundizando en la sexualización incluso de menores en los últimos años:

“La industria cinematográfica y lo que la rodea deja bien claro el mensaje: las niñas venden, porque son las niñas las que desde pequeñas siguen siendo objetos que poseer y que moldear a gusto del machismo y del dinero, tantas veces de la mano.”

En el debate que tuvimos en el citado grupo de Facebook había quien ponía la excusa de que un modelo 3D no era una persona real y que, por lo tanto, no se dañaba a nadie con ello. Es rotundamente falso: el uso de la imagen de la mujer hipersexualizada -sea esta real, una fotografía, un modelo 3D o una ilustración- para atraer a un público masculino y hacer caja, daña profundamente a todas las mujeres porque educa a la sociedad en su cosificación:

“¿Pero en qué consiste realmente la cosificación? Se trata del acto de representar o tratar a una persona como a un objeto (una cosa no pensante que puede ser usada como uno desee). Y más concretamente, la cosificación sexual consiste en representar o tratar a una persona como un objeto sexual, ignorando sus cualidades y habilidades intelectuales y personales y reduciéndolas a meros instrumentos para el deleite sexual de otra persona.

Esta forma de violencia simbólica, que resulta casi imperceptible, somete a todas las mujeres a través de la publicidad, las revistas, las series de televisión, las películas, los videojuegos, los videos musicales, las noticias, la telerealidad, etc.”

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Una de las campañas publicitarias paradigmáticas en el uso ya no del machismo exclusivamente, si no de la apología de la violación.

Otra de las excusas utilizadas para justificar la desgraciada pregunta que da título a este artículo era alegar que modelar en 3D es “Arte” y, por lo tanto, no hay que poner ningún límite. Se me ponía incluso el ejemplo de los desnudos en el arte grecorromano, acusándome a sexismo por mostrar en este mismo blog, en Facebook o Sketchfab, el torso desnudo de una escultura de Apolo. Esta absurda comparación no solo resulta un intento algo pueril de echar balones fuera si no que ignora una realidad de la que algunos historiadores del arte somos muy conscientes: la inmensa mayoría del Arte es machista (además de clasista y aristocrático, aunque eso es otra historia), pensado por y para hombres, porque es producto de contextos fuertemente patriarcales. Esto no resta valor artístico a las obras de arte construidas bajo mentalidades machistas pero, como producto de su tiempo, hace que reflejen unos valores en los que el hombre -entendido como lo masculino- es el centro de todas las cosas.

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Esta impresionante obra de Lawrence Alma Tadema, “Escena Pompeyana” (1868) muestra a una mujer que solo se muestra activa en tanto que entretiene a dos hombres que descansan. No veremos -en ninguna época conocida, me atrevería a decir- ninguna representación similar con los roles de género cambiados.

En la actualidad podemos hacer arte machista, y esto nos definirá como sociedad si así lo hacemos, además de profundizar en el dolor de las mujeres que lo sufren a diario, o podemos hacer arte que luche contra el machismo, evitando tratar a las mujeres como objetos y mucho menos sacar dinero aprovechándonos de representaciones femeninas ultrasexualizadas. Podemos construir una imagen de la mujer real y positiva, que las muestre como de verdad son: desde luego mucho más que un cuerpo (y me parece mentira que, a día de hoy, tenga que estar escribiendo estas líneas).

Una de las mujeres que entró en el debate dentro de la conversación de Facebook se vio obligada a dejar de hablar porque la avalancha de descalificaciones y críticas era insoportable y vio que aquello no llevaría a ningún sitio, escribiéndome por privado: Just wanted to show my appreciation for being a positive voice in the online community that can sometime be really exhausting. [“Solo quería mostrarte mi agradecimiento por ser una voz positiva en una comunidad online que en ocasiones puede ser realmente agotadora”].

En el mundo de la ilustración histórica y arqueológica también adolecemos de una (infra)representación de lo femenino cargada de tópicos aunque, por suerte, no solemos recurrir a la sexualización de la mujer. Resultan relevantes algunos estudios como el realizado en 2011 por Querol y Hornos analizando las imágenes de cinco importantes museos arqueológicos que revela que:

“En el conjunto de las cifras analizadas vemos que los modernos museos nos están dando una imagen del pasado demasiado semejante a la del presente, sin mujeres en los ámbitos de la agricultura o la ganadería, ni tampoco en los contextos funerarios o alfareros, con unos porcentajes aun demasiado bajos en cuanto a representaciones absolutas (desde el 33 % de Almería al 13 % de Alicante) y con una mayoría de actitudes sumisas o arrodilladas y situadas en espacios interiores. […] [Los museos modernos] cuidan muy poco sus discursos, ateniéndose al evolucionismo clásico, al protagonismo masculino y a la importancia de las actividades “propias” de hombres.”

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Ilustración histórica que muestra a las mujeres “inactivas” mientras el hombre trabaja. Archivo del MARQ. Extraída de Querol y Hornos (2011).

Está en nuestra mano como ilustradores y expertos en representación del patrimonio, como constructores de ventanas al pasado, trabajar para luchar contra estas visiones que relegan a la mujer a un segundo lugar, que la cosifican y sexualizan, y debemos de comenzar a hacerlo en nuestro día a día, combatiendo los puntos de vista machistas en nuestras redes sociales, en las calles, en los bares y en nuestros puestos de trabajo.

En este sentido, desde ADARQ, la Asociación Nacional de Dibujantes e Ilustradores de Arqueología, vamos a participar en los próximos meses en un encuentro que tendrá lugar en Jaén en el que se debatirá la representación de la mujer en imágenes históricas o arqueológicas (dentro de poco podrá darse más información sobre este evento), con la representación de mujeres y hombres vocales de nuestra asociación.

En fin, como dijo Gata Cattana:

“Déjame ser otra cosa que no sea un cuerpo.

Deja de follarme con los ojos ya de paso

cuando paso por la calle sola en todo momento,

porque me cago en to’.”

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