El paletín como arma de futuro

La defensa a ultranza de la arqueología como una ciencia necesaria choca estrepitosamente, en los tiempos actuales y pasados, con la idea de los que creen que se trata de una disciplina-hobby, prescindible y accesoria, solo útil en tiempos de bonanza.

Esto se debe, en esencia, a la poca pericia de los que para explicar qué es la arqueología han preferido destacar a los buscatesoros frente a los científicos sociales, a los vendedores de antigüedades frente a los genios del pincel y la pluma, a los grises contadores de billetes frente a los coloridos narradores de historias.

La arqueología es una herramienta para ponernos en la piel del otro. Nos permite entender la forma de vida de las sociedades del pasado, y esto tiene un alcance fundamental para hacer de nosotros mejores personas en el presente, aumentando nuestra capacidad de empatía.

empatía
Entender las migraciones y movimientos de pueblos durante la Antigüedad nos puede ayudar a ponernos en la piel de los refugiados que hoy cruzan de Oriente Medio a Europa. Entender la forma de vida de las poblaciones de la Edad del Bronce nos puede ayudar a comprender mejor las sociedades preindustriales de la actualidad y otras formas de vida distintas a las nuestras. Comprender la estela material de la romanización nos puede ayudar a entender mejor nuestras sociedades, víctimas de un proceso de americanización constante llamado de forma eufemística globalización.

Y la comprensión conduce al respeto y a la solidaridad, a la defensa del otro como parte de una misma patria: la de la humanidad.

DSC_0141La arqueología, además, tiene una gran ventaja con respecto a la Historia: nos pone el foco, generalmente, sobre los olvidados por los escribas. Son las clases humildes las que protagonizan buena parte de los hallazgos arqueológicos en nuestros campos y ciudades: centros de producción, viviendas y barrios, zonas de cultivo y almacenaje, puertos y murallas. Los olvidados resuenan con fuerza bajo los paletines del arqueólogo. Y en una sociedad en la que el 1% de la población acumula la misma riqueza que el 99% restante es fundamental entender la desigualdad social desde el mismo polvo de los yacimientos.

La empatía es, en mi opinión, el valor fundamental de la arqueología para construir mejores personas en el presente. Esta empatía cimenta la comunicación entre personas de diferentes orígenes, culturas y etnias. Tal y como recordaba Felipe Criado, director del Incipit, en una magnífica entrevista publicada durante el pasado mes de enero:

“Los humanistas en general y los arqueólogos en particular podemos ofrecer soluciones. La arqueología es un dispositivo de interacción con el patrimonio cultural, y este es esencial para toda sociedad: constituye la tradición sobre la que esta se configura, sobre la que nos identificamos y generamos valores comunes que nos permiten comunicarnos.”

Algo en apariencia tan sencillo como ponernos en la piel del otro es el arma más eficaz para construir un mundo mejor: un mundo con menos barreras, que no desprecie y ataque al diferente, un mundo en el que primen las sonrisas frente a la desconfianza, un mundo en el que todos nos consideremos parte de la misma patria, hijos de la tierra y donde los puntos en común primen frente a las diferencias.

La arqueología es una herramienta fantástica para construir ese mundo, no nos cansemos nunca de reivindicarlo.

Pablo Aparicio Resco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s